Destacable la entrega de los profesionales de la salud cubanos

Publicada Diciembre 4, 2011 in La Isla grande, Mujeres, Salud

MARIELA PÉREZ VALENZUELA

En el Día de la Medicina Latinoamericana, que se celebra este día tres, es destacable la presencia de las mujeres –desde las doctoras hasta las técnicas y funcionarias de la salud en Cuba- quienes además de desempeñar un rol importante en el territorio nacional, brindan su colaboración voluntaria en más de 70 países.

Desde el primer contingente médico que brindó su apoyo solidario en Argelia en 1963, tanto mujeres como hombres han sido ejemplo de sacrificio y dedicación.

Los profesionales cubanos están presentes tanto en los lejanos lugares adonde llevan la medicina gratuita mediante convenios de cooperación o en momentos de contingencias como los desastres naturales ocurridos en Pakistán, Venezuela y algunas naciones centroamericanas, y la epidemia de cólera que siguió al terremoto que dejó en ruinas a la empobrecida Haití en el 2010.

La Medicina Latinoamericana, que celebra su día este 3 de diciembre en homenaje al nacimiento del sabio cubano Carlos Juan Finlay, descubridor del mosquito como agente transmisor de la fiebre amarilla, llega en estos momentos a millones de personas, gracias a la labor desinteresada de los galenos cubanos y de otras naciones.

Cuba, donde en 1959 existía una sola Escuela de Medicina y otra de Estomatología y seis de Enfermería (estas graduaban apenas 90 profesionales por año), dispone hoy de cuatro Institutos Superiores de Ciencias Médicas (en Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey y Villa Clara) y 24 Facultades de Medicina, cuatro de Estomatología, e igual número de Enfermería y Tecnología, además de 30 filiales de Ciencias Médicas en las provincias del país.

Cuenta, también, con 33 Facultades para la formación de estudiantes del Nuevo Programa de Formación de Médicos Latinoamericanos y Facultad de Enfermería, que se suman al programa de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), inaugurada por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro, en 1999.

En la formación médica, la Isla lleva adelante el proceso de transformación en docentes de los hospitales nacionales, provinciales y municipales, programa que se amplió después a las policlínicas.
Cuenta, asimismo, con más de 26 mil profesores en Ciencias Médicas, que alcanzan un alto nivel académico y profesional, lo que permite una mejor asistencia profesional a la población.

Garantizar una medicina gratuita, con calidad, al servicio de la población, constituye una prioridad del gobierno revolucionario.

LA ELAM EN EL CORAZON DE MILES DE JÓVENES

Fundar la ELAM fue una idea de Fidel tras el paso del huracán Mitch por Centroamérica a fines de 1998, que arrancó la vida a más de 40 mil personas en esa área geográfica. Desde entonces, por sus aulas han pasado miles de jóvenes de escasos recursos.

Los primeros en graduarse sustituirían en sus países a los facultativos cubanos que asistieron a los damnificados por el evento climatológico.
Así lo hicieron. En ocasión de la primera graduación de médicos de la ELAM (mil 600 doctores y doctoras en total), ocurrida en el 2005 en el teatro Karl Marx, de la capital cubana, Fidel expresó que la libertad solo se conquista con la solidaridad y agregó que ella nos hace más humanos y verdaderamente independientes.

El Comandante en Jefe Fidel Castro dijo en ese momento que hace casi siete años era un sueño, pero hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas y un premio para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.

Ese maravilloso centro de altos estudios, único de su tipo en la región, ha contribuido con la formación de médicos a paliar el déficit de galenos que existe en muchas naciones latinoamericanas y caribeñas fundamentalmente y de otras regiones del mundo.

Muestra de ello es que en respuesta a la histórica solidaridad de Cuba con otros países, 731 jóvenes haitianos se han formado en la Facultad Caribeña de Medicina, en la oriental provincia de Santiago de Cuba, desde que en 1999 se inició la colaboración, a raíz del paso del huracán Mitch por Centroamérica.

El pasado mes de julio se graduaron 115 nuevos médicos de Haití, que muy pronto retornarían a su país para brindar salud a sus hermanos de manera gratuita, en tanto en la actualidad se mantienen cursando diferentes años de la carrera 291 jóvenes de ese país caribeño.
Hermosos son los testimonios de los miles de jóvenes graduados y de los que hoy estudian en la escuela.

Con infinito agradecimiento hablan de Fidel; expresan un cariño extraordinario por sus profesores, que les enseñaron y prepararon, así como de sus compañeros de clases, la mayoría de otras nacionalidades, con quienes formaron una inmensa familia en Cuba.

SOLIDARIDAD Y ENTREGA DE LOS MÉDICOS CUBANOS

La cooperación médica cubana internacional comenzó el 25 de mayo de 1963, cuando partió hacia Argelia la primera brigada de galenos.
En la actualidad superan los 35 mil los médicos y técnicos de la salud que prestan su colaboración en más de 70 países del mundo, algunos en los sitios más intrincados.

Cada uno de ellos tiene su propia historia que contar, vivencias únicas e irrepetibles, difíciles de olvidar por quienes han compartido durante años con millones de personas pobres.

Una de ellas es la doctora cubana Carmen María Rondón, a quien conocí en Venezuela en el 2006. Había llegado hacía tres años a la tierra de Bolívar y todavía recordaba el rostro de asombro de muchas personas cuando la vieron subir por una empinada loma a uno de los cerros de Caracas, donde vivió sus primeros seis meses en ese país.

Fue un impacto grande para la comunidad, que nunca antes había visto subir a un galeno a ese caserío, y menos a una doctora.

En el alto cerro Las Mayas, en un consultorio de la misión Barrio Adentro donde en el 2006 atendía en las mañanas a un promedio de 40 personas todos los días, Carmen Maria recordó con cariño a la familia que la acogió a su llegada a la Parroquia El Valle, en el municipio Libertador, en aquel junio de 2003 matizado por el desconcierto.

Fueron tiempos difíciles, pues la misión Barrio Adentro apenas comenzaba y en la mayoría de las comunidades eran constantes los enfrentamientos entre sectores de la oposición y las personas que querían a los médicos cubanos.

La joven doctora no olvida los seis meses en que durmió en el sofá de una casa de venezolanos, donde residía y consultaba, porque era el lugar más seguro para el médico que viviera en la calle 8, una de las más peligrosas de la Parroquia.

Se trataba de una zona de mucha violencia, “pero supimos superar las dificultades”, apuntó Carmen María, quien un año antes de llegar a Venezuela había cumplido misión internacionalista en Zimbabwe.

Del tiempo que vivió en El Valle atesora anécdotas como para llenar un libro.

Recordó que a los pocos días de estar en la casa de la familia donde vivía, el dueño le dijo que había tenido un enfrentamiento con un opositor, que le preguntó por qué tenía cubanos en su rancho.

El señor de la casa le contestó que la presencia de los médicos cubanos allí era para beneficio de la comunidad y que él no sabía (el opositor) en que momento podía ser auxiliado por esa doctora.

“Pasaron los días —evocó Carmen María— y una noche la señora de la casa me avisó que había llegado una persona retorciéndose de dolor”. Doctora, yo he gastado mucho dinero por ahí afuera y no resuelvo, fue lo primero que me hizo saber”.

“Cuando se fue, luego de inyectarlo y ponerle un tratamiento, la señora me dijo: ¿Usted recuerda el día que mi esposo tuvo una discusión con un hombre que no quería a los médicos cubanos? Pues bien, es ese mismo señor que acaba de salir”.

A la mañana siguiente el paciente fue a tocarle a la puerta muy temprano:
“Gracias doctora —me dijo—, y acepté las disculpas de un equivocado. Por usted he podido dormir en largo rato y ahora sé que voy a curarme”.
No hace falta que Carmen María lo revele para comprender que, entre muchos, ese fue un buen momento.

LOS MILAGROS DEL ALBA
Proyectos relacionados con la Salud impulsados por Cuba y por Venezuela alcanzan a decenas de países de América Latina y el Caribe.
El pasado mes de abril se conmemoró el nacimiento, hace ocho años, de un programa que es expresión de la vocación solidaria de Cuba: la Misión Barrio Adentro.

Incluida en el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, suscrito en Caracas en octubre de 2000 para fortalecer los vínculos entre los dos países, Barrio Adentro llegó a su octavo aniversario con más de 438 millones de consultas médicas, oftalmológicas y odontológicas ofrecidas de manera gratuita por los galenos de la Isla.
Hasta esa fecha se habían salvado 302 mil 171 vidas y se atendieron siete mil 382 partos en los establecimientos de Barrio Adentro I.

En estos años, divulgó en su página web el Ministerio de Salud de ese país, la red de Ópticas Populares, de las que existen 459 en Venezuela, atendió más de 30 millones de casos de hipermetropía, astigmatismo, presbicia y miopía, mientras el servicio odontológico prestó atención a más de 67 millones de personas.

Tras lograrse la atención preventiva y asistencial primaria, y luego de comenzar servicios de odontología y óptica, que incluye la entrega de lentes gratuitos a los necesitados, nació la Misión Barrio Adentro II.
Ese programa significó la creación progresiva de 600 Centros de Diagnóstico Integral (CDI) con atención de emergencia y terapia intensiva las 24 horas.

También, Barrio Adentro II incluyó la edificación de 570 Salas de Rehabilitación Integral (SRI) con servicios de electroterapia, termoterapia, hidroterapia, gimnasio, terapia ocupacional, medicina natural, tradicional, podología, logopedia y foniatría.

Asimismo, se han construido más de 30 Centros de Diagnósticos de Alta Tecnología, con equipos de diagnóstico de última generación que permiten detectar y diagnosticar cualquier enfermedad.

A la Misión se han incorporado miles de jóvenes venezolanos que concluyeron sus estudios de medicina en la Isla y algunos de ellos se sumaron a los médicos cubanos que atendieron a la población haitiana, tras el brote de cólera que se desató en ese país el año pasado.

Cuando surgió Barrio Adentro más de 17 millones de personas no tenían acceso a la atención médica, e incluso sectores de clase media sufrían las consecuencias de la privatización y la mercantilización de los servicios de salud.

También con un profundo carácter humanista, desde su creación por Cuba y Venezuela, la Operación Milagro ha devuelto la visión a más de un millón de personas pobres de América Latina y El Caribe.

Siete años después de iniciada en el 2004, esta Misión, que forma parte de los programas de la Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), ha beneficiado a más de un millón 400 mil personas, sin posibilidades de tratarse en sus países por el alto costo de las cirugías en la medicina privada.

Hoy existen varios centros oftalmológicos donados por Cuba en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Panamá, Paraguay, Uruguay, Mali y Angola, donde especialistas cubanos junto a colegas de esos países también atienden a pacientes de territorios vecinos.

En esta fecha es imposible dejar de mencionar el trabajo de los especialistas cubanos en la identificación y atención de pacientes con algún grado de discapacidad físico-motora e intelectual en los países del ALBA. Una verdadera demostración de amor.

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