Chávez para todos los tiempos
Se cumple este miércoles el primer aniversario de la muerte del Comandante Hugo Chávez. Pero su obra y su ejemplo quedan para las actuales y futuras generaciones como el hombre que con decoro y amor devolvió a Venezuela su dignidad definitiva y creó el Socialismo del siglo XXI para garantizar el futuro de la nación suramericana
Se extraña a Hugo Chávez, quien el 5 de marzo del pasado año, falleciera en su querida Caracas, una ciudad que lo acogió como hijo, y que constituyó el epicentro de su labor como presidente de Venezuela durante 14 años, en los que cambió el destino de una población mayoritariamente pobre.
Chávez, nacido en Sabaneta el 28 de julio de 1954, hijo de maestros, asumió la presidencia de Venezuela en 1999 por voluntad popular, y desde entonces fue reelecto de manera democrática en las urnas, la última vez en el 2012, dándole por segunda vez consecutiva una derrota contundente a la derecha en la persona de Henrique Capriles, actual gobernador del estado Miranda, y uno de los dirigentes de esa ideología que ahora trata de derrocar al presidente Nicolás Maduro.
Aquel mulato de Sabaneta escogió para su vida la carrera militar. Pero quizás por su pobreza de niño, que lo llevó incluso a vender dulces llamadas arañas para ayudar a la economía familiar, se sintió siempre identificado con la capas más vulnerables de la sociedad venezolana. Y aunque escogió la carrera militar, el 4 de febrero de 1999 lideró una asonada con un grupo de jóvenes uniformados contra el presidente Carlos Andrés Pérez, el presidente aliado de Estados Unidos que implantó el neoliberalismo en la nación petrolera más importante de la región.
Sería mentira decir que no se extraña a Chávez porque él era más que un presidente, un amigo al que veíamos reír, hacer bromas -el mismo se llamaba mulato, feo y con una verruga, por lo cual no lo querían los gobernantes estadounidenses- bailar y cantar, pararse en el palco de las Naciones Unidas y decirle Diablo a George W. Bush en sus narices, y dignificar en los grandes escenarios internacionales no solo a Venezuela, sino a América Latina y El Caribe.
Nadie ha hecho tanto por Venezuela en 14 años como lo hizo este hombre que se supo crecer ante los ataques de la contrarrevolución derechista. Soportó atentados, sabotajes económicos, un golpe de Estado en el 2002. Pero siguió adelante, como un gigante aplastando la mediocridad y las cobardías de la oligarquía, que jamás pudo derrotarlo.
Chávez transformó a su país con la nueva Constitución Nacional, que permitió la creación de Misiones Sociales que devolvieron la esperanza y la confianza en el futuro a los pobres de ese país. Así, acabó allí el analfabetismo y surgieron nuevos niveles de enseñanza, la medicina llegó a los lugares más recónditos de la nación, creció el empleo, se construyeron miles de viviendas. Nadie que fuera pobre quedó sin protección del chavismo.
Bajo su liderazgo nació el Partido Socialista Unido de Venezuela, con millones de militantes, la primera fuerza política del país con millones de militantes.
Chávez devino un estadista no solo en América Latina sino a nivel mundial. Su labor fue reconocida en la ONU, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Cumbres Iberoamericanos y disímiles foros internacionales.
En concordancia con el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, el presidente de los venezolanos fomentó la unidad regional más allá de la diversidad ideológica imperante en las naciones de la región y El Caribe.
Apoyado siempre por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, juntos fundaron la primera organización de este tipo: la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América-Tratado para los pueblos, la Unión de Naciones Suramericana, PETROCARIBE, y su gran sueño, y también el de Bolívar, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.
Venezuela está ahora, ya sin Chávez pero con su sucesor Maduro al frente del país, insertada en una batalla de vida o muerte por la supervivencia del proyecto Socialismo del siglo XXI. Contra la nación suramericana, quinta exportadora de petróleo a nivel mundial, se alzan las fuerzas de la derecha regional apoyada por Estados Unidos y sus aliados del área.
Pero el pueblo revolucionario venezolano que lucha por revertir la situación -como siempre hizo el Comandante Presidente en momentos políticos sumamente graves- se inspira en su ejemplo de valentía, de decoro, de amor por la paz.
Por eso, aunque hoy se conmemora el primer aniversario de su partida física, sus ideas, su espíritu de gigante no permanece oculto, sino como el mismo advirtió, “Chávez somos todos”.
Este sencillo hombre de pueblo que cambió el destino de su Patria, y el de América Latina y El Caribe, murió físicamente, pero como él mismo aseguró: “Sé que cuando me vaya de verdad, me quedaré vivo por muchos años en este pueblo”. Por eso nadie dude de que ande en esas grandes marchas de apoyo a Maduro, con su camisa roja, su risa juguetona, su mirada aguda, su frente en alto.





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