Mujeres gobiernan naciones en América Latina y El Caribe

Publicada Octubre 22, 2014 in Mujeres, Politica

La presencia de cinco jefas de gobierno en América Latina y El Caribe constituye un ejemplo de los cambios en el pensamiento político de la sociedad en esta región. El hecho de que ellas gobiernen, y lo hagan con éxito, es un suceso impensable 15 años atrás en naciones permeadas por sistemas en los que impera la desconfianza histórica en la capacidad de las eventuales dirigentes políticas.

presidentas

Cristina Fernández de Kirtchner (Argentina), Dilma Rousseff (Brasil), Michelle Bachelet (Chile), Portia Simpson (Jamaica), y Kamla Persad- Bissessar (Trinidad y Tobago) son las actuales líderes de unas 300 millones de personas, las tres primeras en Suramérica y las otras dos en El Caribe.
Estas dirigentes, que ganaron sus cargos en las urnas, algunas reelectas de continuidad, como Fernández, Simpson y Bachelet, demuestran en la lucha vital en defensa de la soberanía de sus naciones y en el mejoramiento de la vida de sus coterráneos una capacidad intelectual y política ya verificada con los años y los logros alcanzados. Sus prestigiosas voces se alzan en los más importantes foros internacionales, donde son respetadas por sus posiciones a favor del multilateralismo y la integración entre las economías nacionales y la inclusión social.
El apoyo popular a estas presidentas se expresa en la reelección de Simpson, Fernández y Bachelet, estas últimas con derrotas aplastantes a la derecha local, mientras Rousseff anda por la misma senda al recandidatearse por el Partido de los Trabajadores (PT) para seguir al frente del Palacio de Planalto, en busca de la consolidación de las reformas efectuadas por su gobierno.
En los últimos meses, las gobernantas suramericanas han enfrentado graves problemas de distinta índole, que pusieron a prueba su capacidad para manejar los asuntos internos y foráneos que amenazan a sus respectivas administraciones, e incluso, en el caso de Argentina, la tercera economía de la región, el ataque del capital financiero internacional a través de los fondos especulativos o buitres, que intentan la paralización de los pagos de sus deudas por dictamen de un juez estadounidense defensor de las grandes trasnacionales.
Rousseff, una ex guerrillera contra la dictadura militar que asoló a su país hasta los años 80 del pasado siglo, enfrentó en sus primeros cuatro años de gobierno situaciones complejas entre las cuales destaca un Congreso Nacional adverso que impide la promulgación de leyes populares, creando el descontento entre la población.
La Mandataria chilena heredó, por su parte, una nación donde aún impera el modelo neoliberal heredado de la dictadura de Augusto Pinochet. Uno de sus propósitos es la reestructuración del Estado, una tarea ardua y difícil que le exige la población.
La primera ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller, fue electa en 2006 para convertirse en la primera mujer en liderar el gobierno de esa isla, y en 2011 llamó a elecciones adelantadas, en las que fue ratificada para su segundo y actual mandato.
Kamla Persad- Bissessar es la actual jefa de gobierno de Trinidad y Tobago. Abogada, ocupó el cargo en 2010 luego de una exitosa carrera política.
Analistas consideran que, a pesar de las evidentes transformaciones y reformas ejecutadas o en curso por estas líderesas de la región, aún resultan insuficientes para alcanzar las metas del llamado buen vivir social, que significa una transformación sustancial en las formas de la existencia, en especial las de las mujeres y otros sectores vulnerables, que aún no logran la concreción de sus derechos ciudadanos en los diferentes ámbitos de la política y la sociedad.
En las tres últimos lustros, América Latina y El Caribe viven nuevas experiencias con mujeres al mando de sus países. Las elecciones y reelecciones en su cargo demuestran que han sabido gobernar con mano fina, pero muy firme.

Grandes desafíos para Michelle Bachelet
La presidenta chilena Michelle Bachelet afronta grandes desafíos en su nuevo mandato. Para lograr sus objetivos políticos y socio-económicos, luego de cuatro años de un gobierno de derecha, y ante la presión de las grandes masas del país, diseñó un programa de 50 puntos entre los que destacan la instauración de una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Carta Magna y sepulte los leyes aún vigentes de la dictadura de Augusto Pinochet, así como la reforma educativa demandada por millones de jóvenes en la nación andina.
Bachelet, quien gobernó Chile en el período (2006-2010), fue la candidata de la coalición de centro-izquierda Nueva Mayoría y con su reelección sentó el antecedente de ser la primera chilena que repite su estadía en el Palacio de la Moneda. El pueblo chileno espera cambios en este nuevo período y se espera que en esta ocasión la jefa de gobierno juegue un papel más contundente en la gobernalidad de la nación.
Un frente prioritario es también la lucha contra la desigualdad social, a pesar de las grandes riquezas del país. “Educación gratuita para todos y de calidad” es el lema-guía de la ex presidenta de ONU Mujer, -el mismo de los movimientos juveniles- un beneficio que beneficiaría al 70 por ciento más pobre del país.
Bachelet, una mujer valiente víctima de la dictadura, tiene por delante varios años de gobierno, ahora con una juventud radicalizada inexistente ocho años atrás, y los grupos sindicales y movimientos sociales poderosos.
Inteligente y unida a su pueblo -así lo demostró cuando se le vio durante el último terremoto de más de siete grados que azotó Chile este año y el incendio que destruyó la zona pobre de Valparaíso-, acostumbrada a las batallas políticas de las que, hasta ahora, ha salido triunfante.

Dilma Rousseff en busca de la reelección

dilma elecciones

La presidenta Dilma Rousseff cambió su apariencia física cuando decidió emprender su campaña electoral para sustituir en la Presidencia al líder político del Partido de los Trabajadores, Luiz Inacio Lula da Silva en el Palacio de Planalto. Ex guerrillera, encarcelada tres años durante el régimen militar que duró hasta 1985, se le veía entonces vestida con sencillez, espejuelos de gruesos cristales y el pelo rizado y sin gracia.
Sus asesores le hicieron cambiar de imagen pero no de principios política. En sus primeros cuatro años de gobierno (2010-2014) batalló por continuar la obra de Lula en la transformación de Brasil, con unos 200 millones de habitantes. Aunque es un país rico, –de hecho es la sexta economía mundial- casi el 30 por ciento de la población vive aún en estado de pobreza. Las políticas de redistribución son todavía ajenas al crecimiento del gran país suramericano.
Sobre esta mujer recayó mantener los niveles de crecimiento nacional, pero también continuar saldando la deuda con los pobres e incrementar los proyectos sociales de su antecesor.
Muchos critican a Roussef porque no acelera el proceso de inclusión social a la velocidad que precisan los más vulnerables y el pasado año su gobierno sufrió protestas públicas masivas de personas descontentas por el extraordinario gasto ocasionado por la celebración de la Copa Mundial de Fútbol y la desigualdad existente en la sociedad, incluido en ese mecanismo la atención educativa, sanitaria y de construcción de viviendas, entre otras disfunciones.
Con la sabiduría que le es habitual, la Presidente revertió la situación y reconoció los errores en el ámbito social y advirtió al pueblo que sus expresiones de descontento ayudarían a que el Congreso Nacional desengavetara sus proyectos; en el ámbito de la medicina creó el programa Más médicos, con galenos de varias naciones, la mayoría cubanos, que atendieron en solo un año a 55 millones de individuos de los estratos más bajos.
Bajo su gobierno urbanizó las favelas más peligrosas de Río de Janeiro, y mantuvo las Becas-familias, el plan social más grande del mundo, otorgadas en principio por Lula da Silva para que los niños y niñas accedan a la educación sin necesidad de trabajar para mantener las familias. Esos pequeños tienen derecho también a chequeos médicos y vacunas gratuitas.
El ingreso per cápita del 10 por ciento sube un 11 por ciento promedio por año (cuatro veces el promedio nacional, que es de 2,6 por ciento).
El Instituto de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas afirmó que 27 millones de personas dejaron de ser pobres. La clave es el significativo descenso de la desigualdad. El ingreso del 10 por ciento más pobre subió 50 por ciento mientras que el ingreso del 10 por ciento más rico subió un siete por ciento en los últimos cinco años.
Roussef es una de las Mandatarias más prestigiosas a nivel mundial no solo por sostener las riendas de una nación gigantesca, con grandes contrastes, sino también por su discurso político sincero, sin temores a las amenazas del capital financiero ni el espionaje colocado en su contra por Estados Unidos, conocido este año.
Brasil forma parte de los BRICS –naciones de economías emergentes- y defiende los mecanismos integracionistas de América Latina. Defensora de los derechos humanos, la Mandataria puso en el banquillo de los acusados a antiguos represores de la dictadura y también a políticos corruptos del PT.
Ahora busca la reelección para consolidar sus programas gubernamentales. El 26 de octubre próximo se sabrá si esta exguerrillera continúa en el Palacio de Planalto.

El valor de Cristina Fernández
La ex senadora y actual mandataria de Argentina, Cristina Fernández, posee una valentía puesta a prueba en varias ocasiones en sus dos mandatos de gobierno, a pesar de su salud frágil y de la pérdida de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchtner (2003-2007), por quien guardó luto cerrado por más de un año.
Durante su gobierno, Fernández y su Ejecutivo han obtenido importantes logros. En el 2013, Argentina celebró los 30 años de recuperación democrática tras varios regímenes militares, y los 10 años de gobierno kirchnerista, incluidos los de su esposo, quien sacó al país de la quiebra en que lo dejó el neoliberalismo potenciado de Carlos Menen.
Bajo la égida de este matrimonio de políticos – y es la opinión pública-, se ha ganado una década no en términos electorales ni partidarios, sino de recuperación social, de desarrollo económico, y de igualdad de los 40 millones de argentinos.
Defensora de la integración regional bajo principios de independencia y soberanía, amiga personal del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, la Mandataria definió la llamada Era Kirtchner como de desarrollo y crecimiento. “El crecimiento con inclusión social es la clave”, afirmó.
En la década del kirchtnerismo (seis años de gobierno de Cristina y cuatro de Néstor), fueron creadas 200 mil empresas, un 64 por ciento más de las existentes en el 2003 y casi medio millón de puestos de trabajo por año. El desempleo se redujo en un 67 por ciento, para una tasa de 6,9 por ciento, y el salario mínimo creció un 1.338 por ciento.
En la llamada por Cristina “década ganada”, el Producto Interno Bruto creció un 105 por ciento. La inversión en obras públicas se multiplicó 44 veces entre 2003 y 2013 y ascendió a 295 mil 000 millones de pesos (unos 58 mil 415 millones de dólares a la cotización actual). En la actualidad, Argentina posee la tercera economía más importante de América Latina y El Caribe.
Las inversiones en materias educativa y sanitaria también son altas. El gobierno de los Kirtchner otorgó un subsidio denominado Asignación Universal por Hijo que beneficia a 3,3 millones de niños.
La Mandataria se ha ganado el prestigio mundial por su lucha contra el capitalismo y la defensa de los pobres de América Latina. Ha defendido en los foros internacionales la devolución a su país de las Islas Malvinas usurpadas por el Reino Unido. Ahora lucha junto a su pueblo contra los fondos buitres que tratan, en alianza con el capitalismo financiero mundial, de quebrar la economía con el cobro de enormes intereses de una deuda contraída en el 2001.

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