Continúa el acoso político contra Lula da Silva en Brasil

Publicada Marzo 12, 2016 in Politica

MARIELA PÉREZ VALENZUELA
Tres fiscales del estado de Sao Paulo pidieron este jueves la prisión preventiva del ex presidente brasileño (2003-2010), considerado el más querido en la historia de ese país, a quien acusan de lavado de dinero, falsificación de documentos, y ocultamiento de patrimonio, lo que fue calificado de absurdo por abogados y analistas políticos.
Los fiscales Cássio Conserino, José Carlos Blat y Fernando Henrique Araújo pidieron la detención del fundador del Partido de los Trabajadores, menos de una semana después de que la Policía Federal allanara su domicilio, se lo llevaran preso y lo interrogaran durante tres horas, hecho que recibió la repulsa de su pueblo y de importantes líderes de América Latina y otras latitudes.

De “totalmente absurdo” consideró la orden judicial el profesor Dalmo Dallari, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sao Paulo, quien precisó que tal solicitud carece de fundamentación jurídica y es desmoralizante para el Ministerio Público.
Dallari, uno de los profesionales más importantes de la nación suramericana, refirió que el ex mandatario vive en Brasil junto a su familia y, si fuera necesario, podría ser procesado sin necesidad de estar en prisión.
Mientras, el ministro del Supremo Tribunal Federal Marco Aurelio Mello, precisó que no se avanza atropellando reglas básicas y precisó que la arbitrariedad solo genera inseguridad jurídica.
El profesor de Derecho Constitucional Pedro Serrano consideró que la ilegalidad cometida contra el expresidente tuvo un carácter eminentemente político. Lo que se persigue, aseguró, “es construir una narrativa acusatoria con la finalidad de destruir la imagen política de Lula”.
En caso de que la jueza Maria Priscilla Ernandes Veiga Oliveira diera su visto bueno a la solicitud de los fiscales, hay la posibilidad de que cualquier ciudadano presentara un habeas corpus y la decisión pasaría entonces a manos del Supremo Tribunal Federal, recordó Prensa Latina en un despacho fechado en Brasil.
Luego de la humillación sufrida el sábado en el espectáculo mediático realizado por medios de prensa a los que les comunicaron previamente el allanamiento, ahora el Poder Judicial ataca de nuevo al exobrero metalúrgico que consiguió en ocho años de mandato sacar a 28 millones de sus compatriotas de la pobreza.
Ante lo que se considera un ataque directo ante la posibilidad de que se postule de nuevo para la Presidencia en 2018, el presidente nacional del Partido de los Trabajadores (PT) fundado por Lula en plena dictadura (1964-1985), Rui Falcao, reiteró sus criterios expresados este fin de semana de que “se trata de una medida mediática” orquestada por la oligarquía brasileña.
El PT planteó ante la opinión pública que las acciones de la Policía Federal, el Ministerio Público y la Red Globo constituyen “un nuevo e indigno capítulo de la escalada golpista” que busca desestabilizar al gobierno de Dilma Rousseff, quien también se ha visto envuelta en un pedido de proceso de impugnación a su mandato por la Cámara de Diputados..
En realidad, Lula es tratado por los fiscales como un enemigo público, pues en su argumentación para detenerlo nuevamente, argumentaron que dadas sus posibilidades de evadirse era mejor recluirlo para garantizar el orden público, la instrucción del proceso y la aplicación de la ley.
De inmediato comenzaron las movilizaciones y mítines políticos contra la medida, rechazada por el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), de inmediato, al considerarla un paso más en el propósito de denigrar la imagen del que calificaron de “gran líder popular e ícono de la izquierda”.
Lo que está ocurriendo es un acto más de persecución política indicó la presidenta del PCdoB, Luciana Santos, lo cual, estimó, no podemos permitir en un estado democrático.
Mientras, el abogado Cristiano Zanin Martins denunció la intención deliberada del fiscal paulista Cassio Conserino de acusar al ex Mandatario de delitos que no cometió.
Martins es uno de los letrados integrantes del equipo de la defensa de Lula da Silva y dijo a la prensa que “se trata de un montaje político deliberado”, pues el fiscal Conserino anticipó los acontecimientos el pasado 22 de enero a la revista Veja, del grupo O Globo, considerado el más reaccionario del país.
El político petista había realizado dos visitas a un apartamento en Guarujá, pero Conserino calificó el hecho de “ocultación de patrimonio”, pues consideró que la vivienda era de su propiedad y no había sido declarada, afirmó el abogado de la defensa.
En las últimas horas, el vicejefe de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, Wadih Damous, afirmó que Lula sufre acoso político por parte de Conserino, ya que lo persigue de forma continua.
El fiscal pudiera ser procesado por daños morales, pues es conocido por cometer actos irresponsables con la prensa paulista, indicó Damous.
La detención coercitiva del ex presidente levantó miles de protestas de la población brasileña y de figuras y personalidades de América Latina y otras partes del mundo.
Desde que se conocieron los acontecimientos del fin de semana, los movimientos populares, sindicatos y organizaciones sociales salieron a las calles para protestar en distintas localidades del extenso territorio nacional, celebraron mítines y se mantuvieron de manera permanente junto a la vivienda de Lula en el barrio paulista de Sao Bernardo do Campo.
El domingo las calles brasileñas también amanecieron repletas de personas que condenaron la extrema medida de la Fiscalía paulista, calificada de “payasada”, pues una Comisión Parlamentaria determinó en 2014 que ni Lula ni Rousseff tenían conexión con el caso de corrupción de la empresa estatal PETROBRAS, que es el caso sobre el que se basa la fiscalía para armar el espectáculo mediático de los últimas días.
Para el analista internacional Juan Manuel Karg, lo que está ocurriendo en Brasil parece el común denominador del panorama de varios presidentes que a la vez son líderes latinoamericanos.
“La derecha del país quiere avanzar a través de la vía judicial para intentar volver al poder político” y lo que intenta hacer la oposición contra Lula es evitar que él se presente en las elecciones del 2018, debido a que “Lula le genera temor a la derecha”.
La solidaridad con el ex líder obrero llegó también en las declaraciones de líderes políticos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Francia, Chile, la Unión de Naciones Suramericanas, diputados del Parlamento Suramericano, del espacio ecuménico Foro 21 y de otras organizaciones políticas y populares.

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