Almagro contra Venezuela

Publicada Junio 23, 2016 in Politica

MARIELA PEREZ VALENZUELA

El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, político que se decía revolucionario, le está haciendo la guerra a Venezuela desde una plataforma personal, a pesar de los reveses sufridos en sus pretensiones de colaborar con la derecha opositora de ese país, ante la negativa de la mayoría de los miembros del ente con sede en Washington.

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Almagro, violando los estatutos de la organización, y a contrapelo de los preparativos para iniciar un diálogo de paz entre el gobierno de Nicolás Maduro y los partidos opositores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), insiste en castigar a la nación suramericana con la aplicación de Carta Democrática Interamericana, que puede derivar incluso en una intervención armada.
¿En qué se equivocó el ex canciller del gobierno de José Mujica? De acuerdo con los principios de la organización, la OEA solo puede participar en los asuntos internos de un país, si el gobierno de este lo solicita ante el peligro de una ruptura de la institucionalidad, lo cual no es el caso venezolano.
Pero el secretario general se burló de lo establecido, y a petición de la Asamblea Nacional de Venezuela, en manos de una mayoría opositora, solicitó una reunión para este jueves 23 en la cual presentará un informe de 132 páginas –calificadas de mentirosas y fraudulentas por la canciller de Venezuela Delcy Rodríguez- tras lo cual someterá a votación la aplicación de la injerencista Carta Democrática.
En la última semana el tiro le salió por la culata al máximo dirigente de la OEA, electo el 18 de marzo de 2015 por 33 naciones, en el entendido de que durante su desempeño como diplomático ganó prestigio por sus posiciones de izquierda que, así lo demuestran sus acciones, han quedado atrás para convertirse en un títere de Estados Unidos.
En dos ocasiones ha tratado de aplastar a Venezuela en el seno de la organización en los últimos días.
Venezuela salió victoriosa en la 46 Asamblea General de la OEA celebrada la semana pasada en Santo Domingo, donde la valiente actitud de su canciller, la joven Delcy Rodríguez, desnudó los planes injerencistas de Almagro, y su actuación a título personal, pues no posee un respaldo de las obligaciones de la organización.
Luego de tres días de debates en la que se puso sobre el tapete la actuación de Almagro, hubo una votación a favor de que se mantuvieran las gestiones pedidas por el gobierno venezolano a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) para iniciar un diálogo nacional con los opositores en la capital dominicana, a la cual no asistieron los derechistas.
La votación colectiva fue calificada de histórica por la Canciller: 19 votos a favor, 12 en contra, dos ausencias y una abstención. Almagro y sus jefes del Norte fueron por lana y salieron trasquilados.
Incluso el último día del cónclave, y ante la posición de la mayoría de los países, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, bajó la parada y se entrevistó con Rodríguez para lo que calificó un nuevo inicio de las relaciones con Venezuela, aun cuando un alto número de analistas consideran que es un paso más de la llamada diplomacia cínica de los norteños.
Este martes, y a petición de Venezuela, fueron esclarecidas en una reunión especial del Comité Permanente de la OEA en Washington las posibilidades reales de efectuar el diálogo nacional, en aras de la búsqueda de una solución a la crisis creada por los opositores al pueblo venezolano, con una sucia guerra económica, psicológica y mediática, a lo que se unen acciones de violencia como método.
Una tríada de ex mandatarios, José Luis Rodríguez Zapatero, de España, Martín Torrijos, Panamá, y Leonel González, República Dominicana, están llevando a cabo en estos momentos la preparación de las negociaciones, que en opinión del líder europeo será un proceso de largo, duro y difícil.
Ante los representantes latinoamericanos y caribeños más Estados Unidos y Canadá, Zapatero esclareció que se trata de un entendimiento difícil entre dos posiciones antagónicas pero hay avances; que él fue llamado por la oposición para que encabezara el grupo presidencial –que también tiene el apoyo del Ejecutivo venezolano-; y que se entrevistó con Leopoldo López, líder opositor encarcelado por instigar la insurrección, por tratarse de un elemento clave para comenzar las eventuales conversaciones.
Durante la reunión se puso en evidencia que, salvo Estados Unidos, Paraguay y México, los restantes miembros del Comité Permanente apoyan el diálogo constructivo como un elemento positivo para devolver la paz a Venezuela, a pesar de las graves contradicciones existentes con los elementos opositores y el interés en el derrocamiento de Maduro, electo por la voluntad popular.
De nuevo Almagro salió derrotado, pues tanto las gestiones de UNASUR como el trío presidencial recibieron un voto de confianza, ya que los delegados reiteraron que los asuntos de Venezuela la resuelven los venezolanos, y según palabras de Zapatero, hasta los sectores de la oposición que votaron por los parlamentarios derechistas desean una salida pacífica a sus asuntos internos.
Mientras se daba la discusión en Washington, medios de prensa informaban la llegada a Caracas de Thomas Shannon, subsecretario estadounidense para Asuntos Políticos de la cancillería, para “dar continuidad” a las conversaciones iniciadas por Rodríguez y Kerry.
De tal manera que hay una malintencionada maniobra por parte de Almagro para obstruir el eventual proceso de negociaciones, pues a estas alturas tratar de aplicar la Carta Democrática a Venezuela parece fuera de tiempo y espacio.
Es evidente que este casi recién estrenado lacayo le resultará difícil maniobrar en su plan de servir a la derecha venezolana, pensar de manera contraria a la mayoría de los miembros de la OEA y complacer – a pesar de la nueva actitud del gobierno de Barack Obama- a sus jefes de Washington.
El servilismo de Almagro estará a flote de nuevo este jueves, si es que llega a celebrarse el encuentro que parece innecesario y es repudiado por Venezuela que pidió su suspensión.
Atrás quedaron los tiempos de su permanencia como Embajador en China, de su colaboración en la UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Ahora es el representante máximo de Estados Unidos en la OEA. La pregunta ronda: ¿Cuánto le estarán pagando por este cambio de bando?

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