Los pueblos en lucha contra el neoliberalismo: Ni un paso atrás

Publicada Noviembre 6, 2016 in ALBA, La Isla grande, Mujeres, Politica

MARIELA PEREZ VALENZUELA

América Latina vivió este viernes una intensa jornada de lucha por la democracia y contra el neoliberalismo, cuando se cumplen 11 años de la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ideada e impulsada por Estados Unidos para anexarse las débiles economías latinoamericanas.

abuelas de la plaza de mayor le dicen no a bush  mar del plata el 4 nov 2005 efe

El 4 de noviembre de 2005 se enterró ese proyecto imperialista durante la
Cumbre de las Américas en el balneario de Mar de Plata, en Argentina, dándole un histórico puntapié al proyecto norteamericano presentado por William Clinton en el 1994, en Miami.
Allí, los líderes latinoamericanos Hugo Chávez (Venezuela), Néstor
Kirchner (Argentina) y Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil) le dijeron varias verdades al entonces mandatario estadounidense George W. Bush, quien llegó a ese país del Sur con el propósito de formalizar el acuerdo, considerado por su esencia colonialista un atropello a la independencia de los países.
En tal ocasión Chávez pidió a los delegados de 34 naciones reunidos en Mar de Plata a “sacar las palas para enterrar el “féretro del ALCA”, un acuerdo trasnacional que comprendía desde el río Bravo hasta la Patagonia. Solo Cuba, sin relaciones diplomáticas con el país norteño, se salvaba de la voracidad imperial.
Hombre de pueblo, carismático, valiente, el líder bolivariano no podía abandonar Argentina sin antes dirigirse a decenas de miles de personas que aclamaban su presencia en la Cumbre de los Pueblos, que de manera paralela se celebraba en el estadio mundialista de Mar de Plata.
Fue rotundo al expresar: “nosotros no sólo debemos ser enterradores del ALCA sino enterradores y en mucha mayor dimensión, complejidad y profundidad,
del modelo capitalista neoliberal que desde Washington arremete contra nuestros pueblos desde hace tanto tiempo”.
Y añadió el líder bolivariano: “Debemos ser las parteras del nuevo tiempo, de la nueva historia, del ALBA. Vamos a enterrar el capitalismo para crear el socialismo del siglo XXI”.
Hace un año se celebró en Cuba un encuentro hemisférico en ocasión de cumplirse el décimo aniversario de la derrota del ALCA. Fue en La Habana donde se decidió celebrar cada 4 de noviembre el fracaso de ese proyecto imperialista que Washington quiso implantar para apoderarse de las economías de la región. Y fue eso exactamente lo que ocurrió este viernes último en Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y otras naciones.
Mientras los argentinos marcharon en rechazo de los despidos y el ajuste económico impuesto por el gobierno del derechista Mauricio Macri, en Uruguay los sindicatos participaron en un acto contra el neoliberalismo y en reclamo de mejoras salariales, con la presencia de la ex mandataria brasileña Dilma Rousseff, destituida en su cargo por un amañado golpe de estado parlamentario.
“Los gobiernos populares son atacados frontalmente del norte al sur de nuestro hemisferio (…) Hay una tentativa de retroceder a la situación pasada donde la inmensa desigualdad que todavía recae sobre nuestros pueblos era todavía mayor “, aseguró Rousseff.
El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, resultó el primero en alertar que una de las cosas más dramáticas del ALCA es que fue diseñada para apoderarse de todos los recursos, devorar las economías de los países y convertir las masas en mano de obra barata, y remarcar la necesidad de la unidad en la lucha para derrotar las intenciones del imperio.
Aunque el ALCA fue sepultada en Mar de Plata, Estados Unidos acudió a
otras variantes de corte colonialista para transgredir la democracia y la soberanía de las naciones latinoamericanas. Para ello impulsó los Tratados de Libre Comercio (TLC) con las mismas pretensiones de siempre: derrotar a los gobiernos progresistas de la región y reimplantar el neoliberalismo.

¿Qué han significado los TLC para las mujeres?
Para las mujeres latinoamericanas, trabajadoras o no, los Tratados de Libre Comercio (TLC) suscritos por sus gobiernos con Estados Unidos profundizan la discriminación y exclusión, en la medida en que en esas naciones el neoliberalismo se arraiga como política económica.
Ya en el 2007 varios países tenían TLC con Washington, entre ellos México, Chile, República Dominicana y Costa Rica. En este último fue difícil echar a andar el colonizador plan imperial, debido a la presión de diferentes sectores de la sociedad, entre ellos las mujeres, quienes se sumaron a las grandes manifestaciones públicas.
Con esos acuerdos, las desigualdades de género ya existentes se reforzaron, se cerraron maquilas, donde la fuerza laboral la integran mayoritariamente mujeres, las condiciones de trabajo ya deterioradas empeoraron y con asiduidad se irrespetaban los derechos laborales.
Los TLC con los que Estados Unidos pretende consolidar su dominio económico y político en la región defienden a ultranza el crecimiento corporativo, en la medida en que desconoce el impacto de la liberación
comercial para los trabajadores, sobre todo para las mujeres pobres.
Las oportunidades de superación se reducen para ellas, quienes constituyen más de la mitad de los ciudadanos más pobres del planeta.
La privatización de servicios con beneficios sociales como el acceso al agua, la salud y la educación, que convierte derechos universales en meros artículos vendidos en el mercado, igualmente las perjudica.
Su encarecimiento las obliga a prescindir con frecuencia de estos.
A su vez, los derechos de propiedad intelectual relativos al comercio desconocen el patrimonio colectivo generado mayormente por mujeres indígenas y campesinas durante siglos.
La apropiación privada por parte de las corporaciones de estos conocimientos afecta la producción, la soberanía alimentaria y la calidad de vida de esas personas, con una representación femenina grande.

Golpes suaves
Tras la asunción del presidente Hugo Chávez en 1999, surgieron otros gobiernos progresistas en la región articulados en las aspiraciones de avanzar hacia la soberanía económica, la integración y la unidad continental.
Así germinaron nuevos mecanismos sin la participación de Washington como, entre otros, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y Petrocaribe.
Con el apoyo de las oligarquías nacionales y las campañas mediáticas a su favor Washington ha cambiado su estrategia para recuperar lo que antes fueron sus colonias latinoamericanas. Para ello acude a los que algunos denominan golpes de estado “blandos”, sin usar la fuerza militar, pero con sus habituales amenazas y chantajes ahora en distintos formatos políticos.
Muestras recientes de ello fueron la victoria electoral de Mauricio Macri en Argentina el año pasado, el golpe de Estado parlamentario contra Rousseff y los incesantes ataques contra Venezuela.
De ahí la urgencia de que los pueblos latinoamericanos cierren filas como antes lo hicieron en Mar de Plata. Es preciso recordar las palabras de Chávez en el abarrotado estadio mundialista de Mar de Plata: “… permítanme humildemente felicitarlos por la demostración de unidad, unidad, unidad, –decía Bolívar– unidad, esa debe ser nuestra divisa, sólo unidos podremos derrotar al imperialismo y levantar a nuestros pueblos hacia una vida mejor, sólo unidos podremos hacerlo”.

Be Sociable, Share!

No Response to “Los pueblos en lucha contra el neoliberalismo: Ni un paso atrás”

Leave a Comment

*