Pudrición en Brasil

Publicada Marzo 22, 2017 in Politica

Mariela Pérez Valenzuela

Un nuevo escándalo de connotación internacional tiene lugar en Brasil, al descubrirse por la Policía Federal que importantes frigoríficos venden carne de res en mal estado tanto en el mercado local como internacional, con graves consecuencias políticas y económicas.
Para el régimen derechista de Michel Temer la investigación policial viene a sumarse a las denuncias de corrupción que han hecho renunciar a ocho de sus ministros, en tanto se espera en los próximos días que otros lo hagan por su vinculación al caso conocido como Churrascón, en alusión al churrasco o parrillada de carne roja.
Temer, quien dirigió desde su Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) el golpe de estado parlamentario de su antecesora Dilma Rousseff, de quien era vicepresidente, está pasando por uno de los momentos más amargos de su estadía en el Palacio de Planalto.
De una parte, de nuevo aparece en el escenario político la corrupción de funcionarios gubernamentales con empresas privadas; de la otra está sometido a la presión de las calles en donde millones de brasileños en 20 ciudades protagonizaron la semana pasada protestas en rechazo a las reformas laboral y de jubilaciones, en discusión en el Congreso Nacional.
Un vocero de la Policía Federal (PF) informó que los gigantes frigoríficos FBS y BRF, considerados  las mega-neveras brasileñas y donde se guardan las mayores cantidades de productos vacunos para la exportación y el consumo nacional, actuaban con la complicidad de fiscales del Ministerio de Agricultura y otros funcionarios del gobierno para vender carnes de res en mal estado y alteradas con ácido ascórbico para no ser detectadas.
En razón del delito denominado Carne débil, que se sigue profundizando, ya hay 30 detenidos y se espera que caigan otros compinches, tres frigoríficos clausurados y 21 en investigación.
En el gobierno aparecen implicados, que se conozca, el ministro de Justicia, Osmar Serraglio, del partido de Temer, y el jefe de Agricultura, Blairo Maggi.      La irresponsabilidad y la falta de control gubernamental sobre un tema tan delicado ha hecho que el asunto rebote en el presidente, que en estos momentos solo tiene el respaldo del 10% de la población brasileña. Se estima que el soborno pagado por los frigoríficos ascienda a millones de dólares.
Tan grave es la acusación sobre esas empresas, que países compradores de carne vacuna brasileña, entre ellos el gigantesco mercado de China y la Unión Europea (UE), así como países de América Latina y El Caribe, suspendieron sus negocios, con las consiguientes pérdidas económicas y la baja credibilidad hacia los productos de la nación suramericana.
El escándalo explotó precisamente cuando la UE conversa con el Mercado del Sur (Mercosur) la firma de un tratado de libre comercio en el que la carne de vaca tiene presencia fundamental, ya que tres de sus integrantes son grandes exportadores de ese sector.
Brasil, el país más grande de Suramérica, y su principal economía, recibió un duro golpe en sus exportaciones con este nuevo caso de corrupción, que se une al de la petrolera estatal Petrobrás y la constructora Oderbretch, por miles de millones de dólares.
Temer, que en estos años acumula apodos –entre ellos Camaleón y Botox, por su inexpresiva sonrisa- ha tratado de restarle importancia –lo que no hacen los compradores extranjeros- al nuevo delito ya comprobado por la Policía Federal.
Entonces, para contrarrestar el malestar creado tanto en el pueblo como en sus socios comerciales, invitó a un alto grupo de embajadores a un típico churrasco o parrillada de domingo – a base de carne de res- para demostrarles la sanidad del producto por el cual parecía estar dispuesto a arriesgar su salud.
Hasta el más ingenuo de los allí presentes sabía que la carne no era precisamente de los frigoríficos involucrados y muchos insistían en que por sus características, el delicioso producto llegó en un vuelo procedente de otro cercano país exportador.
Lo cierto es que, con su sonrisa botox y su peinado impecable, Temer hincó su dentadura en la carne servida casi cruda, aunque tal vez en su interior cada bocado le dejó cierto tufo a mentira preparada

Be Sociable, Share!

No Response to “Pudrición en Brasil”

Leave a Comment

*