Cartes busca reelección a espaldas del pueblo

Publicada Abril 20, 2017 in Sin Categoría

Mariela Pérez Valenzuela

El presidente de Paraguay, el conservador Horacio Cartes, pasó por encima del articulado del Congreso Nacional y de la Constitución Nacional para asegurarse una nueva postulación al cargo, en medio de una rebelión popular que rechaza la imposición de cambios a históricos acuerdos, sin una previa consulta pública.

cartes

Miles de personas tomaron las calles del país en protesta por los desmanes del Mandatario. En Asunción, la capital, los manifestantes incendiaron parte del Congreso y se enfrentaron a los militares represores, con saldo de un fallecido, decenas de heridos y más de 200 detenidos.

La maniobra de Cartes, a quien apoyaron los legisladores del oficialista Partido Colorado y otras agrupaciones, resultó victoriosa mediante un complot contra líderes parlamentarios, pues 25 senadores, en desacato absoluto, aprobaron el proyecto de Enmienda Constitucional que permitirá la reelección no solo de Cartes, sino de otros exmandatarios o de futuros jefes de gobierno.

Para los paraguayos, que sufrieron la más larga dictadura de América Latina (Alfredo Stroessner 1954-1988), es inimaginable que el Presidente, reconocido aliado de Estados Unidos y su perversa política contra Venezuela, se entronice en el poder.

Analistas coinciden en que Cartes y lo que él representa son rechazados por una parte importante del pueblo, en especial la juventud. La Enmienda quizás hubiese sido aceptada si el gobernante profesara otra ideología y adoptara políticas para mejorar la situación de la población más empobrecida.

A los grupos populares incluso se unieron en las protestas contra la burda maniobra política otros partidos conservadores, con poca fuerza como para enfrentarse en las urnas y ganarle al histórico Partido Colorado, que gobernó 60 años continuos.

Esa agrupación política que respaldó a Stroessner, fue derrotada por primera vez en seis décadas por el exobispo católico Fernando Lugo, ganador de las presidenciales en 2008 con el Frente Guasú y destituido por un golpe parlamentario de derecha cuatro años después, cuando casi concluía su mandato.

Aunque los medios de comunicación al servicio de la oligarquía quisieron brindar la imagen de un salvajismo popular al prenderle fuego a la sede del Congreso, la realidad indica que el pueblo quiso destruir el símbolo de la tradicional politiquería y el aceptado narcotráfico por parte de un órgano acusado de permitir la corrupción y los abusos gubernamentales.

Uno de los partidos que más ha vociferado contra la Enmienda Constitucional es el derechista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), quien también fue a las calles para ganarse simpatizantes entre la juventud.

Pasar por encima de la Constitución Nacional

El gobierno paraguayo, erigido en uno de los enemigos de la Revolución Bolivariana de Venezuela junto a Brasil y Argentina –la llamada Triada del Mal en Suramérica- cambió la Carta Magna sancionada en 1992, la cual suprimió la reelección presidencial indefinida vigente durante el período de Stroessner, reelecto por la fuerza en seis oportunidades.

“El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso (…)”., indica el al Artículo 229 del texto constitucional.

Sin embargo, existen dos maneras oficiales para una repetición presidencial, pero el gobernante utilizó la que pensó resultaría menos compleja.

Una es una Reforma de la Carta Magna luego de la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente que marque elecciones nacionales y redacte una nueva ley de leyes, algo impensado por el oficialismo.

La otra es la redacción de una Enmienda Constitucional que solo podría cambiar algunos puntos específicos del articulado.

Cartes ha insistido en su afán de reelegirse. El pasado año, el Senado rechazó una propuesta para modificar la Constitución, pero hace apenas un mes el Presidente persistió en la revisión del documento rector del país.

Según la legislación paraguaya, el tema de la reelección no debía salir de nuevo hasta agosto de este año, demasiado tarde para el Partido Colorado, pues ese mes ya deben estar presentadas las candidaturas a los comicios del próximo año. O sea, que para esa fecha Cartes quedaría fuera del juego.

La última semana de marzo los legisladores del PC modificaron el reglamento interno del Congreso y pasaron la solicitud de la enmienda al Senado para que fuera aprobada, lo que hicieron a pesar de una votación sin el pleno de la Cámara Baja y luego de sacar del cargo a su Presidente.

La acción golpista comenzó cuando 25 senadores – de 45 escaños- integraron lo que llamaron Senado Paralelo, destituyeron al presidente de la Cámara, Roberto Acevedo, y pusieron al vicepresidente segundo en su lugar.

Luego de la explosión social, y con la Enmienda en el bolsillo, Cartes trató de calmar los ánimos y darle cierta legitimidad a su acción violatoria de las leyes y para ello convocó a los otros actores políticos a un diálogo nacional.

No obstante, los líderes sacados por la fuerza del Congreso y otras figuras políticas importantes no aparecieron en la reunión, lo cual deja por el momento en una incómoda situación al Mandatario.

La posibilidad de que finalmente se acepte por las distintas fuerzas políticas el irregular mecanismo, uno de los beneficiados será el proscripto expresidente Lugo, pues podría presentarse en las elecciones del próximo año y ganar de nuevo. Las encuestas de opinión, aunque miradas de reojo por la manipulación de que son objeto por los partidos, indicaron en estos días que Lugo posee el respaldo del 52,6% de los votantes contra un lejano Cartes, que apenas tiene un 11,9 % de simpatizantes. La maniobra cartista está, en opinión de observadores, destinada al fracaso, pues el hecho de que vuelva a postularse no significa que sea reelecto.

Paraguay, aunque pequeño, posee una economía sólida, al ser el cuarto exportador de soya y el sexto de carne a nivel mundial, pero que mantiene a la séptima parte de sus ciudadanos en situación de pobreza, o sea, un 22% de sus casi siete millones de habitantes.

Organizaciones internacionales como Oxfam indican que esa nación suramericana, una de las fundadoras del Mercado Común del Sur (Mercosur) junto a Argentina, Brasil y Paraguay, exhibe una visible desigualdad de la distribución de la renta nacional.

Según Oxfam, allí se afinca una de las oligarquías agrarias más poderosas de América Latina. Menos del 3% de la población es propietaria de cerca del 85% de la tierra nacional.

Cartes está obligado a buscar una solución conciliatoria a la crisis política en que sumió al país y salir del foco internacional donde se colocó luego de las sucias maniobras en que tomó parte para sacar a Venezuela del Mercosur, organización de la que es miembro pleno.

También se le señala como un aliado de los sucios manejos de la Organización de Estados Americanos (OEA) para aplicarle a esa nación del Sur americano la desprestigiada Carta Democrática Interamericana para aislarla del resto de América Latina y el Caribe y permitir la intervención de fuerzas imperialistas en su territorio.

 

 

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