Diálogo contra violencia fascista en Venezuela

Publicada Mayo 24, 2017 in Politica

Mariela Pérez Valenzuela

Convencido de la necesidad del diálogo con las fuerzas opositoras de la derecha, a pesar de la ola de violencia que esta promueve, el presidente venezolano Nicolás Maduro continúa los preparativos para la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como herramienta de paz._96185105_33fzsd52


Este martes, en otra masiva concentración popular de apoyo a su gobierno revolucionario en Caracas, Maduro presentó la propuesta de las bases comiciales de la ACN, integrada por 540 delegados en representación de todos los sectores de la vida política y la sociedad venezolanas.
Ante millares de personas, el jefe del estado apeló una vez más a la conciencia de quienes promueven la violencia en esa nación suramericana, que deja un saldo en más de 50 días de continuos atentados de 70 muertos y millones de bolívares (Mn) en pérdidas por incendios y destrucción de inmuebles públicos y privados.
Acompañado por millares de personas, Maduro anunció la entrega formal al Consejo Nacional Electoral (CNE) de la propuesta de este mecanismo que intenta la recomposición nacional para contrarrestar los planes de desestabilización interna dirigidos por la reacción internacional y sus aliados locales, la mayoría integrados a la llamada Mesa de Unidad Democrática.
“Trabajadores, campesinos y pescadores, estudiantes, personas con discapacidad, pueblos indígenas, pensionados, empresarios y comunas tendrán representación ante la Asamblea Nacional Constituyente”, dijo el mandatario, que aún confía en que la oposición reaccione ante la inevitabilidad de la instalación de la paz para recobrar la estabilidad nacional.
Asimismo, informó en su discurso, acompañado por otros altos dirigentes de la Revolución Bolivariana, que los candidatos a miembros a la ANC podrán postularse por iniciativa propia, por grupo de electores o por los sectores sociales convocados para este mecanismo constitucional.
A pesar de los buenos oficios del Mandatario, el ala más reaccionaria de la oposición venezolana mantiene la instigación de sus huestes –pagadas o no- para mantener la barbarie, seguir matando, declarar ingobernable al país y solicitar la intervención foránea para garantizar lo que catalogan de pérdida de los derechos humanos de los venezolanos.
En los últimos días, y en varios Estados, como parte de un plan que la canciller Delcy Rodríguez considero “Made en Usa, con sello imperial”, los contrarrevolucionarios quemaron vivos a dos jóvenes, atacaron escuelas, hospitales infantiles y maternidades, destruyeron más de 50 buses, saquearon, y atacaron a las fuerzas de seguridad que tienen prohibido disparar a los agresores.
El crimen de odio, puesto en práctica por los neofascistas, tuvo su punto más alto hasta ahora en el emblemático incendio de la casa natal del Comandante Hugo Chávez Frías, esta semana, en lo que se considera una gravísima escalada de la situación nacional y de la decisión de la contrarrevolución de llevar sus planes hasta las últimas consecuencias.
Analistas internacionales coinciden en que el gobierno venezolano precisa asumir con mayor rigor el control de estos grupos que actúan en distintas ciudades y regiones, so pena de que se desate un total descontrol en el país, que es precisamente el objetivo de los conservadores.
Intranquiliza a los expertos que Venezuela pueda ser atacada por fuerzas foráneas, luego de la presencia de vehículos blindados colombianos en la frontera común de los dos países, y las declaraciones del Comando Sur de Estados Unidos, presente en la zona, de que solo espera órdenes del Pentágono para actuar en suelo venezolano.
Estas amenazas poseen el respaldo del más alto nivel de Estados Unidos,  más aun después de que el ex presidente Barack Obama declarara en 2016 a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a su seguridad nacional, lo que le permitiría, si así lo considerara la Casa Blanca, penetrar con sus tropas en el soberano estado suramericano.
Aun cuando no se permitan el error de intervenir en Venezuela, el desgaste a que está sometido el gobierno y el temor que la violencia despierta en una población acostumbrada a la paz, en especial en los últimos 18 años, constituye un grave peligro para la sobrevivencia de la Revolución Bolivariana.
El pasado lunes, el Defensor del Pueblo, Tarek William, defendió la ACN como el mecanismo más eficaz para preservar la paz, en tanto dirigentes derechistas como Henry Ramos y Henrique Capriles llaman a continuar los actos terroristas, acusando con improperios al Jefe de Estado y su gabinete.
La supervivencia de la Revolución Bolivariana es cuestión de honor para América Latina y El Caribe. La caída de los ideales de Chávez y de sus sucesores constituiría una derrota de consecuencias muy graves para los pueblos de esta región que despertó a una nueva forma de vida tras el triunfo del llamado Comandante Supremo en 1999.

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